CAPITULO I : Desde la Buhardilla hacia Albantia

Publicado en General el 28 de Septiembre, 2006, 20:02 por Baratario y Zelsapián

   Un aroma a café subía las largas escaleras hasta llegar a la buhardilla donde dos figuras pasaban la sobremesa entre maderas de origen remoto. Los rayos del Sol se colaban por los ventanucos que dejaban respirar a la estancia más alta de la casa, como una torre donde Zelsapián y Baratario descansaban con sus tradicionales cafés. El uno un café simple, con leche; el otro sus habituales mejunjes con nata y licores.

   La estancia era especial para los dos personajes, en ella se respiraba un ambiente a libros, a conversaciones, a amistad. Miles de libros vivían en la buhardilla, todos encerraban un trocito de muchos otros personajes de Albantia, de sus historias, descripciones geográficas, leyendas, y cuentos singulares. Todas las estanterías de la habitación rebosaban de palabras con un significado especial, alargándose hacia arriba hasta topar con una estrecha pasarela a la altura de tres metros y una escalerita que llevaba a un segundo piso con más y más libros encuadernados en piel o cuero.

   El calor de la chimenea alumbraba los sillones de Baratario y Zelsapián provocando un ambiente agradable y distendido que disfrutaban durante horas y horas. Encima de la chimenea reinaba un gran mapa de la Albantia que nunca dejaban de estudiar.

   A veces Baratario  miraba con mezcla de preocupación y curiosidad ese viejo mapa amarillento y algo arrugado que colgaba de la chimenea de piedra de la buhardilla de Zelsapián, ya que cualquier de los reinos de Albantia podía ser su siguiente destino.

   El joven Baratario ya estaba preparado para la primera de sus muchas partidas hacia la búsqueda de la historia…

- Bari, ¿estás seguro de llevarlo todo? – comentó Zelsapián entre sorbos de su café y silencios - ¿Tus libros, tu brújula, la copia del mapa de Treatus Celsius?

- Más que el mapa, me preocupa el largo y peligroso viaje. No se lo que me voy a encontrar en Berdulia- Respondió Baratario.

- No te preocupes por el viaje, con este magnífico mapa, tus conocimientos, y tus dotes comunicativas llegarás sin problemas a Welia, o a Berdulia, o como diantres lo quieran llamar ahora, la antigua capital del Imperio Unificado de Albantia. Eso sí, no te olvides de contarme con detalle todos los datos que recopiles.

   A decir verdad, tanto uno como otro estaban ávidos de conocer lo que había sido de Albantia. Más que su historia, que ya la conocían con minuciosidad, lo que les intrigaba era cómo las distintas sociedades de Albantia habían retenido esos conocimientos, si los recordaban o estaban olvidados. Pero algo les diferenciaba, la edad y la presteza. Mientras Zelsapián, viejo conformista y curioso, prefería quedarse en su torre de papel, Baratario, joven historiador lleno de vivacidad e inteligencia, había elegido seguir sus estudios perennes a pie de campo, en una Albantia desconocida.

   Baratario abrió la mochila. Sacó su pipa, cogió el tabaco y con una sonrisa dijo mientras la encendía.

- Como te decía, el viaje me da respeto esta vez porque no se si podré comer cantando letrillas de las tierras de Albantia, como siempre he hecho. Supongo que habrá muchos jefecillos y caudillos que no les interesará que les recuerde a la gente las glorias del viejo Imperio cuando se están muriendo de hambre.

- Espera, tengo una idea. Discúlpame un instante – dijo Zelsapián levantándose , abriendo  la puerta y saliendo de la buhardilla con total tranquilidad en su andar.

   A los quince minutos volvió con una especie de caja verde. Era tan vieja y descolorida que atrajo la curiosidad y la atención del joven historiador.

- Baratario, tú eres el mejor trovador y músico de la región. ¿No me digas que no reconoces el sein? - Antes de que Baratario le respondiera, Zelsapián siguió hablando - El sein es un instrumento de viento, como tu flauta, pero con teclas. Funciona a base de fuelles. Antiguamente era muy conocido en las tierras de Albantia y espero, si las cosas no han cambiado, que pases como un trovador más. Pero el sein tiene otra característica más, y muy importante. Era muy usado por los agentes del viejo Imperio. Tiene tantas teclas como el alfabeto. Si trasladas las notas a un teclado podrás realizar mensajes crípticos. Tus composiciones serán como infoermación que podrás transmitir a personas de confianza que conozcan el arte de tocar el sein. Te podrá salvar de muchas situaciones difíciles. Además, de esta forma podrás vivir simplemente dando conciertos.

   Baratario no dijo nada más y esbozarón una sonrisa. Sabían que empezaba otra aventura, pero esta la esperaban desde hace mucho tiempo, prácticamente desde que se conocieron. Zelsapián se levantó y acompaño a su amigo hacia la puerta de su casa. Fuera nevaba y hacia frio. Desde luego no era el mejor tiempo para viajar, pero todo acababa de comenzar.

Erase una vez Albantia

Publicado en General el 24 de Septiembre, 2006, 16:54 por albantia
Un dia cualquiera encuentras un libro viejo y olvidado en el anaquel de una olvidada biblioteca. Limpias el polvo y lo abres, son las crónicas de un lugar desconocido, el mundo de Zelsapián y Baratario, la tierra de Albantia...